Ana Narcisa AnghelAna Narcisa AnghelAna Narcisa AnghelAna Narcisa AnghelAna Narcisa Anghel

Esa mañana se despertó
y a pesar de todo, el camino retomó
al dar sus primeros pasos la lluvia paró
de entre las nubes el arcoíris se asomó
y cuando por más de dos horas la acompañó
la presencia divina (pre)sintió
y que nunca estamos solos recordó.

(Comienzo parte 3).
Recuerdo ese día con tanto cariño...
Fue la segunda vez que me había tomado un descanso, y la primera vez que lo hacía por más de un día.
Mi pie no estaba bien, la borrasca Alex justo acechaba la zona por la que tenía que caminar los días siguientes y además era una de las etapas más difíciles hasta el momento pero yo de nuevo no hice caso a los consejos, escuché mi intuición y retomé el camino. Y menos mal que así lo hice y no sucumbí ante el miedo.
Al poco de empezar a caminar ví el primer arco iris (vease la última foto) y entonces supe que iba por buen camino, que estaba siguiendo mi propio camino tal como me decía el mensaje que recibí en una meditación: "Don't be afraid, create your own way."
Al poco de desvanecerse, uno más salió, y después otro y otro y uno más. Nunca había visto tantos arco iris durante tanto tiempo...
Sabía que aunque había dejado que me avanzara la segunda familia que había hecho durante el camino, y que probablemente no les volvería a ver al igual que pasó con la primera, no estaba sola y nunca lo estaría.
Fue lo más parecido que habían visto mis ojos, a plena conciencia en esta dimensión, a una manifestación física de lo divino.