Ana Narcisa Anghel

779 km en 33 etapas comenzados un 09-09-2020 en Sant Jean Pied de Port y finalizados en el número 33 de la calle Carretas en La Coruña como una confirmación de que voy por buen camino.
Tantas vivencias, que son imposibles de resumir en palabras o/y en fotos.

Pero haber llegado a Santiago no es el fin, nunca lo fue. Lo que no sabia es que sería el principio. Mañana arranco hacia Finesterre, alias el fin del mundo, pero ese tampoco es el fin sino apenas el comienzo de este nuevo renacer.

Dicen que nunca sabes de lo que eres capaz hasta que lo intentas. Pues nunca mejor dicho...
Lo importante es dar el primer paso. De nuevo, mejor alegoría imposible. Atreverse a dar ese primer paso, a pesar del miedo, las inseguridades, las preguntas, las dudas, etc
Y al día siguiente comenzar de nuevo, y el siguiente no darse por vencido, y el siguiente de nuevo, y el siguiente y el siguiente...Cada día una conquista, y sin darte cuenta ya llevas 33. Pero no es solo el caminar en sí sino como es ese caminar, con sus subidas y bajadas, con caminos más fáciles, unos regulares y otros más difíciles, con dolores, muuucho dolor, frustración, inseguridad, incertidumbre, con lluvia, viento, mucho calor o demasiado frio pero también con alegrías, superación, empoderamiento, felicidad, paz, conexión con la naturaleza, con uno mismo y con los demás, aire limpio, rayos de sol esta vez amigables, al igual que soplos tiernos de viento, lluvias que dan lugar a arcos iris, paisajes idílicos de animales, árboles, campos, bosques, mesetas, montañas, lagos, rios, puentes y sobre todo libertad.


Como la vida misma, así es el camino, una vida concentrada en días, con tantas lecciones que hay que estar muy atento y abierto para llegar a captarlas para después procesarlas. Haber conocido a personas como las que conocí por el camino, lo hicieron más fácil y también aún más bello, ya que no se trata del destino, sino del trayecto pero sobre todo la compañía, empezando primero por la de uno mismo.


Porque como dicen:

El Camino se debe hacer desde la soledad de cada uno, en compañia de todo el mundo.